SOS Global

Meditar para ser feliz

mayo 1, 2022

Esta tarde, Sant Rajinder Singh Ji Maharaj pronunció su satsang dominical en el Centro Internacional de Meditación SOS en Lisle, Illinois. Fue el primer discurso dominical en persona en dos años. Habló de nuestra búsqueda eterna de la felicidad y explicó lo que, en verdad, puede llevarnos a la alegría eterna.

Viviendo al nivel de nuestros sentidos, creemos que es, ante todo, el confort físico lo que define nuestra felicidad. Suponemos que si nuestro cuerpo sufre, no podemos ser felices. En segundo lugar, si estamos en agonía mental o experimentamos dolor emocional, pensamos que no podemos alcanzar la felicidad. Nuestros estados físicos y mentales son sólo una parte del gran rompecabezas de nuestra existencia, dijo el Maestro espiritual. En realidad, es nuestro bienestar espiritual el que determina que podamos encontrar una felicidad duradera. Cuando alimentamos el espíritu a través de la meditación, podemos experimentar una alegría duradera, a pesar de nuestros estados físicos y mentales. Al conectarnos con la Luz divina interior, nos bañamos en un océano de felicidad.

Para que podamos experimentar los mundos interiores del amor y la felicidad, necesitamos primero aquietar el cuerpo y la mente para poder concentrarnos en nuestro interior. Para ello, tenemos que empezar por liberar el cuerpo y la mente de sus toxinas. Hoy en día existen muchos recursos para eliminar las toxinas del cuerpo que causan enfermedades. ¿Pero qué pasa con nuestras toxinas mentales? Cuando nos entretenemos con toxinas como el miedo, la ansiedad, la ira y la envidia, permitimos que traigan confusión a nuestro ser. Estas toxinas se manifiestan como pensamientos que nos impiden alcanzar la quietud mental que buscamos. A medida que retiramos nuestra atención de las distracciones del mundo exterior y nos centramos en la paz interior, conseguimos gradualmente aquietar la mente y mantener a raya los pensamientos. Cuando el alma se conecta con el amor de Dios en la meditación, eso nos ayuda a desintoxicar la mente y a reemplazar poco a poco sus toxinas. Cuando experimentamos la presencia de Dios en nuestras vidas, el miedo y la ansiedad se desvanecen; cuando experimentamos nuestra unidad con toda la creación de Dios, la ira y la envidia se desvanecen y aprendemos a amar a los demás como si fueran nuestros. Así, la meditación nos ayuda a desintoxicar la mente y una mente libre de toxinas, nos permite concentrarnos mejor durante la meditación, lo que nos lleva a la felicidad duradera que buscamos. Todo empieza con dedicar un tiempo diario a la práctica de la meditación.