Paso a paso
Cuando observamos nuestras vidas, nos damos cuenta de que continuamente tenemos altibajos. Algunos días nos traen felicidad, mientras que otros traen consigo dolor y tristeza. Este sentimiento no ha hecho más que aumentar en los últimos dos años, en los que hemos tenido que adaptar nuestras vidas a la pandemia. No importa quiénes seamos o de dónde vengamos, esta pandemia ha impactado a todos en el mundo. En la transmisión por Internet de hoy, Sant Rajinder Singh Ji Maharaj habló de la naturaleza de la vida y de cómo tenemos dentro de nosotros todo lo que necesitamos para mantenernos felices y en paz a pesar de las dificultades y la agitación que nos rodean.
Desde el momento en que un alma entra a este mundo a través del vientre materno, pasando por el proceso del nacimiento y todas las fases de crecimiento que siguen, habrá dolor y dificultades. La naturaleza del dolor y las dificultades puede cambiar, pero ellas ocurren a lo largo de la vida. Cuando nos damos cuenta de esta verdad, empezamos a buscar respuestas. Esta búsqueda nos lleva al camino espiritual y a las palabras de los santos y místicos que han venido a este mundo para mostrarnos la manera de alcanzar la felicidad. Los santos nos ofrecen un modelo para desentrañar el gran misterio, de modo que podamos alcanzar el propósito de la vida: reunir nuestra alma con Dios. Aunque el camino hacia Dios no sea fácil, podemos lograrlo paso a paso, dijo el Maestro espiritual.
En primer lugar, tenemos que aprender a retirar la atención del mundo exterior y a enfocarnos en los mundos espirituales internos. Este proceso de retirar la atención se llama meditación y lo podemos aprender bajo la guía de un Maestro espiritual. Con la práctica diaria y el esfuerzo sincero, podemos emprender el viaje espiritual y hacer que nuestra alma se conecte con el amor y la Luz de Dios, alimentando y fortaleciendo nuestra alma. A continuación, los santos nos enseñan a llevar una vida ética, en la que aprendemos a ser veraces, no violentos, compasivos, amables y sin egoísmos. Al hacerlo, descubrimos gradualmente que nuestras vidas se transforman. Nos damos cuenta de la unidad de la creación de Dios y nos esforzamos por trabajar no solo para nosotros mismos, sino también para el bien común. A medida que incorporamos la meditación y la vida ética a nuestra vida, paso a paso, descubriremos que nuestra atención permanece centrada en Dios y en la dicha y el gozo de las regiones internas. Encontraremos la fuerza interior para superar las dificultades y permanecer felices y en paz a pesar de la agitación que nos rodea.