Nuestro escudo protector
Cuando observamos nuestras vidas, descubrimos que somos bombardeados por sentimientos de pena, tristeza y dolor. En su discurso de hoy, Sant Rajinder Singh Ji Maharaj abordó este aspecto de la condición humana, aclarando como hay un escudo protector dentro de nosotros que puede ayudarnos a encontrar un lugar de paz y tranquilidad en medio de las penas de la vida.
El dolor que experimentamos en la vida se produce cuando nuestra atención, la expresión externa del alma, se enfoca en el mundo exterior, donde prevalecen la agitación y el dolor. La alegría y la felicidad que buscamos no se pueden encontrar en este mundo físico. Residen en los mundos espirituales internos, dijo el Maestro espiritual.
Los santos y místicos vienen a este mundo para guiarnos hacia tal reserva de paz y tranquilidad que llevamos dentro. Para acceder a ella, nos piden recordar a Dios. Podemos utilizar la energía de la mente que, de otro modo generaría estragos en este mundo exterior y desviarla hacia Dios, la Fuente de todo lo que es pacífico, reconfortante y positivo. Cuando recordamos a Dios y enfocamos nuestra atención en el tercer ojo en la meditación, la puerta de entrada a las regiones espirituales, nuestra alma se eleva desde lo físico y se embarca en el viaje espiritual interior para conectarse con el amor y la Luz de Dios. A medida que avanzamos en este viaje, encontramos que cada paso que damos trae consigo más calma, más tranquilidad, más alegría y más felicidad. Esta felicidad, paz y tranquilidad permanecen con nosotros por largos períodos de tiempo.
Recordar a Dios a través de la meditación se convierte en un escudo protector en este mundo exterior. A pesar de los desafíos y los altibajos de la vida, Dios nos ha dado a cada uno de nosotros la capacidad de recurrir a este blindaje protector en cualquier momento que lo necesitemos, ayudándonos a sortear los dolores y las penas de la vida. Recordar a Dios nos ayuda a acallar los pensamientos que nos mantienen seducidos por este mundo exterior y nos distraen de nuestra meta.