Cuando la vida te da limones, has limonada
Las dificultades y los altibajos forman parte de la vida, dijo Sant Rajinder Singh Ji. Hay muchas ocasiones en las que experimentamos dolor y miseria, ya sea por nuestras propias expectativas insatisfechas o las de nuestros allegados. En cualquier caso, dijo, los retos son habituales en esta existencia humana y no están bajo nuestro control. Lo que sí está bajo nuestro control es cómo respondemos a esos desafíos. Aunque muchos de nosotros podemos optar por quejarnos, criticar o lamentar nuestra situación, hay otra forma de afrontar los altibajos de la vida, dijo, recordando el adagio: “Cuando la vida te da limones, has limonada”.
En lugar de permitir que una situación desafiante provoque confusión en nuestras vidas, debemos aprender a mantener la calma y la tranquilidad, dijo el Maestro espiritual. Cuando estamos tranquilos, podemos resolver efectivamente el desafío que tenemos ante nosotros. Al hacerlo, podemos transformar los limones en una limonada dulce y reconfortante. La dulzura nace de llevar nuestras vidas con amor. El amor quita el dolor agrio de las dificultades de la vida. Podemos experimentar este amor si entramos en nuestro interior a través de la meditación.
Cuando apartamos la atención del mundo exterior y la centramos en nuestro interior, podemos contactar el amor y la luz de Dios, que pueden elevarnos y fortalecernos frente a los problemas de la vida. Los santos y Maestros espirituales nos recuerdan que la clave para capear las tormentas de la vida reside en tener fe en Dios. A través de la meditación podemos experimentar a Dios por nosotros mismos y nuestra fe se fortalece. Cuanta más fe tengamos en Dios, más podremos vivir esta vida con amor y más dulzura podremos añadir a los retos que se nos presenten. Todo comienza con la meditación.














