El amor sana todas las heridas

February 19, 2022

La vida no siempre es como queremos. Cuando sentimos que nos han hecho daño o que se han aprovechado de nosotros, nos ponemos tristes, enfadados y a veces, vengativos. Al ceder a estos sentimientos, empeoramos nuestra situación y nos hundimos aún más en estados de dolor y confusión.

En su discurso de hoy, Sant Rajinder Singh Ji Maharaj habló de las dos formas en que podemos afrontar estas situaciones: una es ceder a la ira y vengarse. La otra, que es el método de los santos, es el camino de la compasión y el perdón. Cuando nos vengamos por el daño y dolor que nos causaron, infligimos dolor a los demás y a nosotros mismos. La venganza y la ira no resuelven nada. Por el contrario, cuando encontramos en nuestro corazón la capacidad de perdonar y ser compasivos, nos dejamos guiar por la bondad, que despeja la confusión.

Sólo podemos controlar nuestras propias acciones, dijo el Maestro espiritual. Cuando los demás nos hacen daño o nos lastiman, es inútil que intentemos controlar sus acciones. En cambio, debemos aprender a calmarnos y hacer lo que podamos por resolver la situación pacíficamente. Para perdonar a los que nos han hecho daño, tenemos que aprender a desconectarnos del dolor y alcanzar un estado en el que no queden sentimientos de dolor o venganza, sino sólo amor.

¿Cómo podemos alcanzar este estado? Los santos y místicos nos dicen que esto sucede cuando encontramos la cercanía con Dios. Dios, el Creador, es un Océano de amor, y cuando nos centramos en Dios, nos bañamos en este amor. Podemos centrarnos en Dios a través de la meditación, retirando la atención del dolor y la tristeza del mundo exterior y centrándonos en la puerta de entrada a los mundos espirituales internos en el tercer ojo. Al hacerlo, nos impregnamos del amor de Dios y empezamos a ver la unidad de toda la Creación. Nos damos cuenta de nuestra conexión con todas las formas de vida, como parte de una familia de Dios. La compasión y la bondad nos resultan entonces fáciles ya que vemos a los demás como si fuéramos nosotros mismos. Reconocemos que si tratamos de salirnos con la nuestra solo causamos dolor y dificultad a los demás. Dios está dentro y la forma segura de eliminar el dolor y el sufrimiento de este mundo es conectarse con la interminable extensión del amor de Dios, porque el amor sana todas las heridas.